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EDITORIAL - 28/12/12

Balance institucional anual: De la debacle al tiempo de recuperarse

Sin lugar a dudas este 2012 que se despide no ha mostrado la mejor cara en cuanto a lo que la institucionalidad del Club Atlético Banfield requiere y merece. Surgido desde unas polémicas elecciones en octubre de 2011, derivadas en denuncias, sospechas, fallos, medidas cautelares que entre otras cosas que llevaron al principio del fin de Banfield Para Todos, con Carlos Portell a la cabeza. Y a su vez, claro, la debacle institucional que de a poco intenta recuperarse a fines de este fatídico año, con algunos –no tantos- cambios que se esperaban con el cambio de conducción.

Los 90 días en los que Banfield tuvo una dirigencia que debió dar reversa y luego volverá a poner primera terminaron provocando el final de BPT. Se trató de un período demasiado extenso para encontrar en él la confusión de quiénes debían tomar las decisiones y quienes ya no tenían espacio en el espectro político del club. El caos gubernamental empezaba a aflorar cuando se producía la segunda asunción, allá por febrero.

En la cancha los resultados deportivos no ayudaron, y afuera también se perdía, en este caso, la experiencia de uno de los máximos referentes del oficialismo como lo fue Marcelo Martínez, quien falleció a principios de abril. Propios y ajenos lo daban como el motor de una CD joven que recién empezaba a entender “el juego del dirigente” cuando él ya tenía más de 15 años encima. Su pérdida tampoco termina de ser ajena a las marchas en repudio a la dirigencia que acabaría con un ciclo corto en el poder: muchos de quienes formaban el núcleo de esa disputa oficialismo-oposición se habían formado y criado políticamente con Martínez tiempo atrás, pero el momento los encontraba en veredas distintas. Con Carlos Portell obnubilado, la única opción que quedó fue la renuncia tras 14 de una gestión que tuvo desde pases que no se terminaron de entender condiciones hasta un ansiado título de primera. Hay quienes señalan que “tuvo todo para irse por la puerta grande a tiempo y terminó escapándose”.

Consumado el descenso, la imagen institucional terminó de ser devastada por los medios que ya habían exprimido al máximo la judicialización de las últimas elecciones. La ira provocó una nueva marcha que pondría fin a la era BPT y obligaría por estatuto a llamar nuevamente a los socios a elegir autoridades. En julio la fusión de la Unión Banfileña y el Tradicionalismo llegaron al mando tras vencer en los comicios a La 1896, una agrupación política joven que se animó a participar de las elecciones pero que fue apabullada en los resultados. Así fue como Eduardo Spinosa, luego de dos intentos fallidos en 2008 y 2011, se proclamaba como nuevo presidente del Club Atlético Banfield junto a su equipo de adherentes que lo acompañaron a capa y espada durante muchos años.

Es aquí donde se deben separar las partes en dos semestres diferentes. Los actores cambiaron rotundamente, se pasó del oficialismos a lo que fue la oposición durante 10 años, aunque en lo metódico tengan muchos parecidos. Con la llegada de la nueva CD se atacó a los puntos básicos: recuperar la credibilidad dirigencial en el socio a través de una fuerte campaña comunicacional, tal como sucedió en la campaña electoral. Esto así se palpa en las redes sociales, uno de los máximos recursos entre las dos partes donde se tiraron munición gruesa aunque en su mayoría a través de identidades falsas, acrecentando más aun la división entre los hinchas de una misma camiseta. No hay victimarios, pero sí víctimas de esta segmentación “sangrienta” entre el “Spinosismo” y “Portellismo”: el hincha de Banfield, ajeno a cualquier interna.

Los últimos meses han sido altamente comparables, aunque existe un parámetro primordial que no lo permite: el tiempo. Más de 14 años en el poder no podrían competir con menos de 6 meses de gestión, que podría empezar a considerarse como tal después de un mandato compuesto por 3 años.

Sí se encuentran mejoras en muchos aspectos: la comunicación con el socio es un pilar donde la nueva CD hace foco y surte efectos positivos. La apertura a distintas áreas, convocando a la participación masiva, trata de hacer píe en el slogan que “El club es de los socios”; aunque el club siempre fue del socio, pero con menos participación. La reactivación del área de marketing favorece ampliamente la imagen herida del club, aunque se hable en otros términos: la exposición de la B Nacional es casi nula a diferencia de ocupar un lugar en primera y por esa razón cuesta mostrar los puntos sobresalientes. Por otro lado se ven acciones contra

El debate para la reforma del estatuto planeada para el año que viene, habiendo sido solicitada por muchos socios y a la que se le dio curso en las primeras semanas de haber asumido el poder, pero que aun no se ha planificado de qué manera se llevará a cabo. El momento que tomará protagonismo el estatuto será en el 2013 a punto de iniciarse, pero no es un tema para tomarlo a la ligera. Las agrupaciones que tienen nula participación hoy en día deberán tomar un rol importante, si se les permite. Es la base para poder hablar de una institución; le otorga institucionalidad a cualquier asociación sin fines de lucro, como lo es Banfield.

No quepan dudas que el deterioro institucional de Banfield trata de varios años actuando de manera incorrecta. Se gesta en la aparición del club en copas internacionales, habiendo tenido la oportunidad de marcar posición en América. No se aprovechó y la segunda chance, con la obtención del primer y único título para la institución, también fue desperdiciada. Hoy la situación es completamente diferente a lo que pudo haber sido: desunión, verdades que chocan y evaden la realidad de los hechos que es el verdadero eje para aplaudir o cuestionar acciones.

Hace menos de 6 meses comenzó un ciclo que intenta tener buenos síntomas, que acierta en algunos habiendo observado falencias cuando tocó ser oposición y falla en otros producto de la inexperiencia en la conducción de un club. Luego de descubrir cómo estaba el club, llega el tiempo de acomodarse.

El período de transición está a la vista. Nadie podría pretender cambios rotundos de la noche a la mañana; todos los aspectos que se veían sofocados y hasta parecían irreversibles se pueden encaminar, como sucede paulatinamente. Pero llevan un proceso de elaboración y ejecución, a veces breves y otros pueden ser extensos, pero que requieren tiempo al fin.


Por @notibanfield | jmtevez@notibanfield.com.ar


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