EDITORIAL | 04/04/13
Editorial: "Los ciclos y proyectos se reducen a resultados"

El final de un ciclo para un plantel representa el inicio del otro y a su vez una recarga de energías a futuro. Banfield a partir del 4 de abril da una vuelta de página a su historia deportiva y presenta como cabeza de grupo a Matías Jesús Almeyda, un entrenador que llega tras conseguir el ascenso de un River con exigencias y presiones mayores que cualquier club que haya militado una división de ascenso pueda tener. Ahora, un desafio distinto.

Atrás queda el 4-4-2 de Daniel Garnero con nombres que no se afianzaron como titulares pero la obtuvieron durante una cantidad exagerada de fechas; lejos quedan las rachas positivas que hicieron de Banfield un equipo que aspiraba a candidato y se quedó en la nebulosa para seguir escalando y potenciarse. Más bien todo lo contrario, ya que cuando las individualidades que llevaron a estar en puestos de ascenso dejaron a un lado la funcionalidad en pos del equipo, todo comenzó a derrumbarse y llevó a la oxigenación que significa la salida de un entrenador.

Más atrás queda en el tiempo la elección de 14 jugadores por un cuerpo técnico que no pudo explotarlos para sostener la ilusión. Si bien cada paso para adelante significó estar más cerca del objetivo, la lejanía con el ascenso se empezó a sentir. Ya no hubo fotos en el Twitter del “picadito” en el predio entre dirigentes y cuerpo técnico en señal de apoyo rotundo, como tampoco la presencia masiva de dirigentes en cada práctica como al inicio del ciclo Garnero. Las distancias se acrecentaron.

Tras 8 meses todo terminó en un comunicado oficial en agradecimientos al cuerpo técnico por hacerse cargo en un duro pasar para la institución y el reconocimiento por el trabajo que no dio resultados esperados. La autocrítica quedó puertas para adentro, pues no se oyó ninguna voz oficial marcar los errores de la primera ficha jugada para devolver a Banfield a la máxima categoría. El proyecto claudicó en 26 fechas, los resultados negados pudieron más pese a ver al Taladro en una 6° colocación en la tabla de posiciones.

Tiempos de cambio, de buscar soluciones y mirar a futuro. Semana santa de 2013 agitada para Banfield donde no cesaron las reuniones, los llamados y negociaciones. Todo desembocó en Matías Almeyda, el “preferido” del presidente Eduardo Spinosa para que se siente en el banco de suplentes del Taladro y pueda devolver la satisfacción al hincha de ver un equipo con ambiciones en cancha, con fuerza para pelear arriba, y por sobre todas las cosas devolver el concepto de jugar al fútbol a un equipo en equipo. Todos con el mismo objetivo: ascender.

Por eso también la apuesta se redobla. Se apuntó a volver en un año, y si bien las cuentas matemáticas hacen creer que se puede todavía, 33 puntos en juego con 10 de diferencia para la última plaza a primera oscurecen el panorama. El campeonato pareciera estar definido para darle 11 fechas al “Pelado” y que pueda restituir a tiempo un equipo herido. La apuesta se multiplica: más de 10 partidos pueden catapultar al Taladro o quitarle crédito al entrenador que hoy comienza su ciclo con varios aspectos a mejorar, a nivel grupal como individual.

¿El perfil de Almeyda se condice con el momento? En parte sí. Quienes han podido caracterizarlo por su desempeño en su única experiencia en el conjunto millonario dan cuenta de ser un hombre aguerrido y que se la juega por la causa. No obstante, el nivel de aceptación en el hincha, pasional y a la vez observador meticuloso, es intermedio. La opinión es dividida; la confianza plena de algunos es el contrapunto de los mesurados que quieren primero desean ver a Banfield en la cancha con sus decisiones y mensaje táctico-técnico a cuestas. ¿Cuál es el momento deportivo que se percibe? Volver a toda costa, de la manera que sea. Ascender.

Hay que dejar trabajar. Los proyectos a largo plazo estipulados con antelación no parecen ser el camino que deba transitar hoy en día la institución, sobre todo a nivel deportivo. Sí se debe entender un trabajo en conjunto; las inferiores y el trabajo de casi una década así lo denotan. Ascender no replica únicamente en la alegría de recuperar el lugar que le pertenece al Taladro sino también repercute en los números, como por ejemplo de televisación, que tantos dolores de cabeza provocan. Por eso también la jugada dirigencial en traer a un cuerpo técnico con profesionales de renombre como el Dr. Ríos, Holan y Kohan es aún mayor para solventar los gastos que la obsesiva intención de ascenso trae consigo.

Se renuevan los ciclos, la esperanza para el hincha y se recicla la mentalidad del jugador. El que tenía el lugar asegurado en los 11 titulares deberá ratificarlo ante nuevos observadores que tienen la decisión; los más chicos otro nivel de exigencia para demostrar que también pueden ser parte. Y estará en el ojo del cuerpo técnico desechar las variantes de un plantel que en junio se renovará al menos en un 50%.

No se puede alejar la vista de objetivos secundarios. Hoy con 40 puntos se debe apuntar a acercarse a los 60 como base para afianzar y mentalizar que el grupo puede conseguir los resultados buscados. Para no dejar de tener en cuenta que si las matemáticas terminan de liquidar las posibilidades de regreso este año, la sumatoria de puntos no será en vano para engrosar el promedio que sufrirá modificaciones a partir de la próxima temporada: en la presente descienden 2 equipos y en la próxima serán 4 ya que ascenderán 4 de la B Metropolitana. Un golpe de realidad, dejando de lado el pesimismo, alejado a la ilusión que provoca el inicio de la etapa, en este caso, de Almeyda en el club.

Los éxitos y los resultados no llegan solos; no son más que una frase hecha que se repite según el cassette. Hay que darles tiempo, trabajo y el plus se da con la predisposición y las voluntades unificadas de cualquier grupo de trabajo. Que sea lo mejor para Almeyda, el cuerpo técnico, el plantel y por supuesto, para el Taladro.


Por @notibanfield | jmtevez@notibanfield.com.ar

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