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TORNEO CAMPEONES DEL SUR
JOYAS G BANFIELD
CERRAJERIA WALTER
EDITORIAL | 31/05/13
Editorial: "Primero las conclusiones a pasado y presente"

Puede fallar y también ocurrir. Pero en determinadas ocasiones cuesta digerirlo un poco más. Hay veces que la desilusión queda detenida unos días, algunas semanas e incluso meses, hasta que se vuelve a empezar y la ilusión vuelve a rellenar ese vacío causado por el incumplimiento de objetivos a los que se le dio una fuerza imperiosa con la convicción que se podía. Es por el momento que atraviesa el hincha de Banfield, al que se le transmitió una posibilidad grande de ascenso desde el discurso pero que no se llevó a cabo en la práctica. Es fútbol, puede salir bien o mal; pero los resultados mandan y dejan a las claras cuando se hacen bien las cosas, y por supuesto, cuando no.

Tras el decaimiento del equipo en el segundo semestre bajo la conducción de Daniel Garnero, los directivos pensaron en dar vuelta la página trayendo a Matías Almeyda aunque sin el total consenso de los mismos. La experiencia pasada del Pelado con un equipo millonario que tenía la obligación de volver en un año por lo que significa River para el fútbol argentino hizo inclinar la balanza aunque no convenció a todos la opción.

Llegó anticipado la imposibilidad de pelear este torneo e ir preparándose “para lo que viene” aunque quedaran 33 puntos por disputarse (antes del debut frente a Instituto) con 9 de diferencia con el último que ascendía, Olimpo. Sorprendieron esas declaraciones en su presentación, a pesar que por lo que mostraba Banfield en cancha sonaba lógico. Claro que nadie podía saber que en las siguientes 5 fechas el equipo bahiense solo conseguiría 6 puntos que podrían haberse aprovechado. El tren pasó, porque el Taladro solo logró 5 unidades de 15 posibles, habiéndose cruzado en ese tramo con un penal desperdiciado en Bahía Blanca que podría hablar de una historia distinta.

Se abre el diario del lunes y con los tres ascensos casi definidos –Olimpo está a un paso- a 3 fechas del final se puede pensar en lo que pudo haber sido, lo que se pudo haber hecho y la reacción que no estuvo en la cancha y desde el palco número 1 viendo lo que se percibía en el verde césped sosteniendo una realidad que ya se había desplomado.

Se pensó a futuro de movida, cuando el primer pasó era redoblar los esfuerzos hasta el máximo. ¿Acaso el torneo anterior de la B Nacional no se definió con 3 partidos en simultáneo en la última jornada? El nuevo cuerpo técnico demostró anticiparse a la situación al ver que no tenía resto para luchar hasta el final con un plantel que no fue armado por ellos, a pesar que ese escudo no sirva para justificarle al hincha que había absorbido por completo el “vamos a volver” cuando la pelotita entraba seguido y se volvía complacido a su hogar.

Se miró el futuro y el presente quedó a un costado, con chances remotas pero reales. Y se percibió el doble discurso cuando los jugadores hablaban de dar pelea hasta donde se pueda y el entrenador pensaba en análisis y conclusiones que servirían para la temporada que viene. Esta incongruencia sirvieron engorrosamente como cortocircuito para ver como Banfield se despedía del torneo y la posibilidad de ascenso con altibajos e irregularidad antes de tiempo, de dar y poner todo. Las conclusiones no solo se suceden fuera de la raya de cal, desde el banco de suplentes, sino también desde la tribuna, dejando un gran margen para la crítica.

En este período se vieron experimentos posicionales en algunos jugadores que no sirvieron, dibujos tácticos novedosos (3-4-1-2 o 3-3-1-3) para lo que la gente del Taladro estaba acostumbrado a ver pero que no resultaron con la justeza necesaria para conseguir resultados (solo 3 victorias) y mantener algunos jugadores bajos de nivel en el once inicial –sumado a suspensiones y lesionados constantemente- hicieron un coctel que fulminó las esperanzas de cualquiera. Los más optimistas creían en milagros, otros en cambio se les cortó la esperanza desde las primeras declaraciones del Pelado.

Quedaba la Copa Argentina, lo que se convirtió en el objetivo máximo. Para el plantel, el cuerpo técnico y la dirigencia que apostó en que Banfield podría sortear la dificultad que planteaba Estudiantes de Caseros, un equipo de una categoría más abajo pero de buen andar, y salvar el semestre. Pero en un partido con las condiciones al jugado en cancha de Platense no se puede apostar todo. El margen de error no existe y se vivió en la definición por penales, con doble chance para celebrar, y el festejo terminó cambiando de lado.

Ahora sí, ya fuera de toda competencia, es momento de pensar más adelante. A partir de julio se reciclará (tomándolo como el inicio de un nuevo ciclo) la ilusión de volver a la máxima categoría, pero será necesario tomar los recaudos apropiados. El atípico comienzo en el ciclo Garnero con todo lo acontecido en la parte institucional cambiará. Habrá tiempo para redibujar la estructura y reformular cómo podrá ser el regreso, evitando errores que no se pueden obviar. Traer 14 refuerzos, por ejemplo, no fue la solución ya que los puntos más altos se encontraron en las inferiores que denotan un cambio de mentalidad y los resultados de un trabajo extenso que viene de hace años se pueden empezar a disfrutar en la cancha. Aparecieron Nahuel Yeri, Gonzalo Bettini, Cristian Molina, Fabián Noguera, Lenadro Chetti entre otros que tuvieron su oportunidad. Seguramente serán la base para la temporada entrante. Al menos eso se deja entrever ya que no se apunta a jerarquizar el plantel sino potenciar al máximo lo que se tiene, sumado a algún referente que conforme una columna vertebral que no pudo aparecer esta temporada.

El departamento de fútbol profesional tiene la obligación de rever sus decisiones y opciones que observaron a los entrenadores (incluido el interinato de Pico Hernández) terminar mechando mayoría de juveniles y los riesgos son grandes, comúnmente conocido como “quemar a los pibes” optando por ellos cuando las cosas no van bien. Algo de crédito se perdió ya que la insistencia en poder ascender en un año explotó antes de tiempo. Muy bien lo saben el Canalla y el Lobo platense que se despidieron de la categoría tempranamente. No significa que haya que aguantar varios años en la BN pero quien haya pensado que esta categoría era sencilla empezará a verla como un desafío más importante, donde los errores se pagan como en primera o en cualquier copa.

Por @notibanfield - jmtevez@notibanfield.com.ar

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